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El pasado sábado estuvimos acreditados en un festival distinto, familiar, abrazado por la Sierra del Segura y por miles de espectadores que decidieron perderse entre las curvas de la serranía albaceteña para disfrutar del festival.

Y es que María Rozalén ha impulsado un evento que tiene alma como su nombre indica,y que se aleja de los macrofestivales a los que estamos acostumbrados. Fue un fin de semana cargado de actividades para toda la familia y gustos muy diversos, ya que la variedad de los artistas invitados era abrumadora, premiando el buen gusto por encima del resto de factores. El sábado, Carmen París y Javier Ruibal fueron los primeros platos ideales para amenizar la espera del concierto que cada edición sigue congregando más fieles, y que lógicamente no es otro que el de Rozalén. La artista volvió a enamorar con su humor y su sensibilidad, emocionándose visiblemente tras cantar su “Justo”, tan personal como desgarrador. El repertorio habitual lleno la plaza de Letur de diversión y más de una lágrima durante alrededor de dos horas de música y sorpresas, como el ramo de flores que le entregó su propia madre.